Reseña “La Biblia Negra de Mongolia”

Y siguiendo con el tópico religioso, hoy traigo La Biblia Negra de Mongolia, una obra de Edu Galán y Darío Adanti (creadores de la revista satírica Mongolia). Tuve la suerte y honor de conocerlos en La Feria del Libro Madrid 2019 y de que me firmasen el libro. Dejo las imágenes a continuación, después de la reseña.

En internet y en la contraportada del libro lo que hallamos es lo siguiente: “Sonríe, Dios no existe, y te lo explicamos. Es claro que Dios (a partir de aquí con minúsculas) no creó al hombre (a partir de aquí con mayúsculas), sino que el Hombre creó a dios como quien crea una excusa idiota para no ir al cole, para no asistir a una reunión de escalera o para no ir al Benicassim o al Sónar con compañeros de curro. Pero ¿por qué el Hombre ha creado semejante monstruo? Este grueso libro le dará muchas pistas… ¿Sabía usted que la religión católica puede considerarse caníbal o vampírica porque en sus celebraciones se come pan como si fuese carne humana y se bebe vino como si fuera sangre? ¿Sabía que el ayatolah Jomeini dijo que «la carne de caballo, mula y asno no está recomendada, y está estrictamente prohibida si el animal ha sido sodomizado por un hombre»? ¿Sabía que en Nueva York los rabinos pueden chupar el pene de bebés para circuncidarlos? Si usted no sabía estas cosas, este libro es el antídoto perfecto, fabricado siguiendo los estándares de calidad de la larga tradición religiófoba de Mongolia. Historias reales, un gran diccionario ateo, herejías, inventos, memes, chifladuras, pecados, excesos, chistes, santorales, oraciones, milagros, castigos y fotomontajes varios, ensamblados en un volumen de contundente tapa con el que podría atizar al próximo charlatán que le asegure que está en contacto con algún dios. Un absoluto sindiós.”

Como ya dicho, el libro está repleto de caricaturas, secuencias de cómics, diálogos y narraciones satíricas, etc. que no hacen más que reír al lector. Se trata de una clara crítica a toda religión por haber intentando manipular y establecer sus reglas. Me han parecido, cuando menos, curiosos los datos y el apartado de diccionario, donde vienen definidas palabras relacionadas con la religión de una manera algo particular y, sobre todo, graciosa. No es un libro para leer como si fuese una novela, sino más bien como para tener y echarle un pequeño vistazo cada día para llorar de la risa. Si bien es cierto que es una lectura muy recomendable, ocasionalmente se me hacía algo repetitiva. Pero, en conclusión, es realmente buena.

Aquí la dedicatoria de Edu Galán

Y el dibujo que me hizo Darío Adanti del dios “Ceda El Paso”

3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Antonio dice:

    Hola Mencía.
    Lo que me cuentas es un buen inicio. Parece que no le cierras la puerta definitivamente a Dios. Pero dices: “… por ahora prefiero tener los pies sobre la tierra y no pensar en ello”. Esto me resulta curioso, pues me suena igual que si hubieras dicho: tengo el resguardo de un premio fantástico de la lotería sobre la mesa y no lo voy a cobrar hasta dentro de unos años. ¿Por qué esperar? ¿Por qué renunciar al más grande tesoro de todos, que es saber de Dios, cuando lo tienes a mano? Tienes a tu alcance vivir y encarar la vida como una gigante, y por miedo o por dudas prefieres vivir tu vida sólo en su dimensión mundana. Y a esto lo llamas “tener los pies en la tierra”. ¿No sería mejor tener el corazón algo más cerca del cielo?
    Pero bueno, lo importante es que no dejes de buscar algún día al Señor. Cuando lo hagas, descubrirás que precisamente es el mundo tu mayor enemigo, pues tratará de impedírtelo. En cambio, el Señor no te fallará. Te dará una y mil oportunidades si es preciso. Ya sabes que Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Justo las tres cosas que todos necesitamos conocer. A poco que explores este mensaje suyo te darás cuenta de que nada ni nadie te podrá ofrecer nunca algo más grande en esta vida (ni en la otra).
    Hasta siempre.
    Antonio M

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  2. Mencía G.L dice:

    Hola Antonio,
    aprecio tus palabras y el tiempo que has demorado en escribirme. Desde luego las tendré en cuenta y miraré el vídeo sin ninguna duda.
    Al contrario de lo que piensas, me he criado en una familia sumamente religiosa (católica) y, precisamente por ello (la constante imposición de ideas) y por una incesante reflexión, he llegado a la conclusión de que soy atea —aunque respeto totalmente a todo quien no lo sea—. Creo que lo importante no es ver el mundo con buenos ojos, sino verlo tal como es. No tengo miedo de los que escriben con mala voluntad porque pretendo desenmascararlos y que no me influyan sus palabras más de lo debido. A día de hoy me gusta contrastar informaciones y, al igual que he leído la Biblia, también he leído la Biblia Satánica, la Biblia Negra de Mongolia (satírica y que niega la existencia de Dios), y estoy dispuesta a seguir investigando sobre la teología en todos sus aspectos, sean buenos o malos.
    Quizá mi ateísmo no sea definitivo y en un tiempo vuelva a creer en Dios, pero por ahora prefiero tener los pies sobre la tierra y no pensar en ello.
    Un saludo y muchas gracias,
    Mencía

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  3. Antonio dice:

    Hola Mencía,
    Me he asomado a tu blog y me ha parecido que estás llena de vida y que derramas presente por todos tus poros. Muy bien. Vives en el siglo XXI y este es el siglo que has de conocer y transitar. Te dará cosas buenas. Seguro. ¿Pero te has preguntado, de verdad, con el corazón en la mano, si son ciertas todas las cosas que él te ofrece?
    Por mi parte, tengo interés en decirte una cosa: todo lo que me ha gustado ver lo despierta que te muestras a las cosas del mundo, me ha alarmado, en cambio, los peligros que estás dispuesta a asumir sin tomar la más mínima precaución.
    Déjame ser concreto y directo sobre esto: creo que aún no eres consciente de que la literatura es un río en el que conviene adentrarse después de adquirir cierta destreza. ¿Te imaginas bajar por un río de alta montaña, lleno de rápidos, la primera semana de haber aprendido a remar? ¿A que te matarías? Pues bien, con la literatura pasa lo mismo: no debes empezar a leer obras que pueden acabar contigo, que pueden pudrir tu alma, sin antes haber adquirido las herramientas apropiadas del saber.
    He visto que celebras conocer y leer un libro que te habla de Dios en negativo. Te dice: “Dios no existe y vamos a explicarte el porqué”. Yo no voy a entrar en mucha discusión, pero sí te voy a decir algo: Dios existe y nada en el mundo te puede hacer tan grande e invulnerable como saberte hija suya; Cristo está muy cerca de ti, y apenas te intereses por él lo encontrarás. No hay verdad más grande y hermosa, aunque sean muchos los que te quieran convencer de lo contrario (¿te has preguntado a qué se puede deber su interés? ¿Querrán realmente tu felicidad, o solo desquitarse de su infelicidad?)
    Me da la impresión de que esto que te acabo de decir, que Dios existe, no te lo dirá nadie de tu entorno, y por eso precisamente te lo quiero decir yo. Como sé también que tu siglo XXI te va a hablar muy poco de Dios. Desde hace un par de siglos, tres quizá, el hombre está empeñado en acabar con su presencia. Si estudias un poco sobe ello verás que las diferentes ideologías que desde entonces han ido surgiendo lo tienen como objetivo principal, y a pesar de ello, a pesar de tanto esfuerzo, no lo consiguen.
    A mí, como a ti, también me gusta escribir. He publicado muchos libros y soy, además, hombre de ciencias. Y te diré una cosa: saberme hijo de Dios me permite vivir en una alegría constante, que dura desde la mañana hasta la noche, que me alcanza mientras sufro y mientras me divierto, que me hace vivir sin temores, y que me libera de todo pesar, incluido el temor a la muerte. Y se lo digo a mis hijos de forma muy clara: yo no os creé, yo, con vuestra madre, solo supe engendraros, lo que es realmente fácil, pero no sé crear vida; la vida nos viene a todos de Dios.
    Ten mucho cuidado Mencía, por favor. Si te sientes capaz, puedes adentrarte en muchas lecturas de riesgo, pero no creas que todo lo escrito está lleno de buena voluntad. El libro sobre un dios inexistente que tienes en tu poder está escrito por gente que no ama a Dios, posiblemente porque no le conocen, posiblemente porque nunca han querido acercarse a él, posiblemente porque no han querido correr el riesgo de convertirse. Qué temerían, me pregunto. ¿Empezar a ver el mundo de la forma más maravillosa que se puede entender: como un regalo que nuestro creador nos da? ¿Empezar a ver al prójimo, a todos los seres humanos sin excepción, como hermanos?
    Para que entiendas lo maravilloso que significa conocer a Dios, en contraste con lo terrible que es odiarle y obviarle, te animo a buscar en Internet el testimonio de María Martínez Gómez, una joven enfermera con mucho éxito profesional y vital que un día, sin ni siquiera quererlo, descubre a Dios (https://www.youtube.com/watch?v=CjHFdjO5Tpg). Es una historia de conversión como otras miles que suceden cada año en todos los rincones del mundo, como la mía propia, y como antes, la de millones de hombres y mujeres de todos los siglos.
    Espero no haberte incomodado, Mencía. Deseo que coseches muchos éxitos en tu vida, entre los cuales espero que te llegue el mayor de todos: descubrir a tu Padre Creador.
    Recibe mi más amistoso saludo.
    Antonio MJ

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